La ansiedad es una reacción adaptativa que moviliza nuestra energía ante un posible peligro y que actúa como una señal. A veces por estar condicionada o sensibilizada en exceso puede traernos problemas y hacernos sufrir; pero es un mecanismo, una función que nos proporciona la naturaleza para vivir y responder al mundo, no es una enfermedad ¿Cómo va a ser una enfermedad algo que viene en nosotros y está presente en todos los humanos?
Porque ¿Qué son las enfermedades? En general, y por definición, suelen ser fallos en el equilibrio biológico, errores, mutaciones que hay que eliminar o paliar y que son inútiles para la vida y la ponen en peligro. Y sus síntomas son señales de que algo no funciona bien en el cuerpo y, por tanto, no tiene nada que ver con quien la padece: son un fallo orgánico.
La ansiedad, sin embargo, tiene mucho que ver con nosotros: con nuestros deseos y nuestros miedos, con nuestras necesidades y nuestras heridas. Es una señal que viene a nosotros por algo y que tiene que ver con cosas que, en general, son importantes para nosotros. Por eso se activa.
Tratarla como una enfermedad no es buena idea porque refuerza la actitud de que no debería estar ahí y nos hace reaccionar cada vez más intensamente ante ella cosa que la suele alimentar. Si cada vez que aparece reaccionamos a ella de un modo negativo nuestro sistema emocional aprenderá que debe evitarla o controlarla haciendo que nuestra reacción sea cada vez más intensa. Si padeces ansiedad necesitas aprender a relacionarte con ella, no acabar con ella. Sería como abandonar un automóvil solo porque no lo sabes conducir.